Hola soy Marcela Phoenix, y hoy vine a contarles mi historia, todo comenzó después de Hogwarts, mi hermana gemela y yo nos graduamos de el mejor colegio de magia y hechicería del mundo con excelentes calificaciones, por lo que entramos al mejor instituto de Aurores, que es el Instituto Formador De Aurores Pegaso, fue sensacional conseguir una plaza en ese instituto, ya que solo una cada 100 personas lograba ingresar, el examen de admisión fue el mas difícil que jamás nos hayamos enfrentado hasta ese momento, de nuestras vidas, con mi hermana Ginny nos la pasamos metidas en la biblioteca, por tres meses, estudiando sin parar, y logramos obtener la mejor calificación, por lo que estábamos muy orgullosas, hasta altaneras, era como para gritar a todo el mundo, que somos las mejores.
Lo gracioso es que hasta la profesora McGonagal nos felicito personalmente, justo después de que recibiéramos los resultados, nos llamo a su despacho, y nosotras como siempre orgullosas entramos, nos miro directamente a los ojos, un momento a mi hermana, y luego a mi, esa parte fue un poco atemorizante, pero con la felicidad que teníamos dentro ni si quiera que este voldemort presente nos hubiera atemorizado
No digo que éramos las chicas mas populares del colegio, pero había muchísimas personas que sabían exactamente quienes éramos, y cual era nuestra reputación, porque éramos tan sutiles con nuestras maldades y bromas, que casi nunca nos lograron castigar, además de que habíamos sido las primeras Phoenix que entraron a Gryffindor, ya que la larga tradición de la familia Phoenix, era pertenecer a la noble casa Slytherin, por lo que el sombrero seleccionador tardo unos buenos minutos en escoger nuestra casa, además porque somos descendientes directas de Salazar Slytherin, bueno esta parte pocas personas saben, solo personas muy cercanas a nosotras, nuestras mejores amigas de todo el mundo.
Pero justo el día que nos llamo McGonagal, habíamos colgado a un Slytherin de un perchero que se encontraba en el tercer piso, porque se atrevió a decir que fracasaríamos en el examen de ingreso al instituto, como nuestro orgullo es mucho, y además de que estábamos susceptibles con el tema, decidimos ponerlo en una posición no muy cómoda, enganchado en el perchero, sinceramente en maldades nadie ganaba a las Gemelas Phoenix, justo entramos a Hogwarts cuando los gemelos Weasley salieron volando con sus escobas, ellos fueron de alguna manera un buen incentivo para el comienzo de nuestras fechorías, la diferencia con ellos, es que nosotras si que nos preocupábamos en tener excelentes notas, y que no nos atrapen, aunque siempre estuvimos en la mira de la profesora McGonagal, ella de alguna manera, sabia que éramos nosotras las que formábamos el alboroto, pero pocas veces logro probarlo, y como nuestras calificaciones eran impecables, no tenia mucho poder sobre nosotras, pero ese día se mostró en su mirada lo orgullosa que estaba, de que justo nosotras lográramos ingresar al mejor instituto, y dijo seriamente
--Muy bien chicas, por raro que esto parezca, hoy no las traje para retarlas por cosas sospechosas que pasan a su alrededor – con la mirada que nos dio, se sentía como intentaba buscar alguna reacción en nosotras, pero como estábamos demasiado felices, simplemente no nos importo así que ella continuó diciendo – como sabrán la casa de Godric Gryffindor se enorgullece de ustedes, ya que demostraron ser las mejores en las asignaturas necesarias para lograr realizar la carrera de Auror, y con tan buenas calificaciones al instituto Pegaso, así que como recompensa y tomando en cuenta su situación – dijo intentando no mirarnos – decidimos que les daríamos una beca, además de un sustento hasta que terminen todos los estudios – al terminar de decir la ultima palabra se dibujo una sonrisa en sus labios, una que jamás pensamos que nos dedicaría.
Nosotras nos miramos sin creerlo, ya que recién habíamos notado que no podríamos pagar la matricula del instituto, pero esa noticia era tan fabulosa que solo pudimos pararnos rápidamente y abrazar a nuestra directora, fue con este abrazo que demostramos lo agradecidas que estábamos y no necesitamos decir nada mas, al final, simplemente nos mando a terminar de empacar, porque al día siguiente comenzarían las vacaciones y fuimos invitadas a pasarlas con nuestra amiga Angela Alissa Black, una descendiente directa de Sirius Black, que aunque estaba en Slytherin termino siendo muy amiga de nosotras, junto con Marieta Loovegood, que aunque no se llevaba tan bien con Angela se llevaba de maravillas con nosotras, por lo que pasaríamos nuestras ultimas semanas sin estudiar juntas, porque las 4 fuimos aceptadas en el instituto, pero fuimos mi hermana y yo, las que sacamos mejor promedio modestia aparte.
Así que al día siguiente estábamos las 4 sentadas en un vagón conversando, de lo bien que la pasaríamos ese verano, por lo que el viaje se nos hizo corto, entre las bromas de Ginny, y las interminables discusiones entre Angela y Marieta, aportando con mi sarcasmo, la pasamos de maravillas, al llegar a la estación fuimos a buscar a la madre de Angela, y nos fuimos con ella hasta la casa de campo que tenia en alguna parte de Londres, ya que como casi todas sus casas, era inmarcable. Y estaba muy bien protegida por el ministerio de magia. Ya que su madre era una de las mejores Aurores del momento.
Nos instalamos rápidamente, ya que no seria la primera vez que pasaríamos el verano ahí. Cada una ya tenia su habitación predeterminada desde que teníamos 11 años, lo único es que con mi hermana compartíamos la habitación y siempre hacíamos competencia por quien se agarraba la cama que estaba mas cerca de la ventana, y ese año me gano ella, por lo que no lo hable por 2 minutos, ya que yo soy demasiado habladora como para lograr quedarme callada por mas tiempo, y después de arreglar todo, decidimos ir a dar una vuelta por los campos cabalgando, esa era una de las mejores cosas que hacíamos las 4, porque entre las múltiples competencias, y los fabulosos corceles que teníamos, nuestros paseos eran cada vez mas entretenidos.
Solo que en una de nuestras locas carreras, yo con mi bello caballo llamado Strom íbamos ganando, y con el ataque de risa que me dio no miraba muy bien por donde iba, la suerte, o mala suerte, depende de cómo le llamen, vi justo cuando un muchacho de cabello castaño y ojos calipso se atravesaba enfrente de mi caballo, y yo para no atropellarlo gire bruscamente por lo que salí volando y caí encima de el, pero gracias a mis reflejos y a mi poder de veela, caí suavemente sobre el, y por unos segundos, me quede mirando sus ojos, luego me ayudo a levantarme me brindo una sonrisa y simplemente desapareció.
Ginny, Angela y Marieta llegaron unos segundos después y me vieron parada mirando un lugar en el que no había nadie con cara de confundida, como mi hermana es tan delicada siempre, me dio un golpe en la cabeza, haciéndome volver en mi, por lo que le dedique una mirada acecina y ella me dijo
--Que? …. Te golpeaste la cabeza al caerte?... porque quedaste como tonta mirando a ese lugar? – termino mirándome, averiguando lo que me pasaba pero yo intentando que deje de hacer eso dije
--Nada … es solo que … bueno … no importa … debí golpearme fuerte al caerme y me lo imagine – dije dando otro vistazo al lugar donde desapareció el muchacho
--Yo ya te consideraba loca Marce, pero hoy estas pasando mis expectativas – dijo Angela muy divertida, por lo que le sonreí, y viendo mi sonrisa agrego – no te la creas tanto, sabes que en locuras siempre te ganare yo – y se puso a reír ella solita por lo que también le dedique otra mirada asesina, esta chica siempre me gano en locura
--Ya Angela, basta, que no soy tu conejillo de indias … eh – le mire intentando mirarle enojada, pero aun estaba un poco confundida, y eso noto Marieta, por lo que, con una mirada de reprobación dijo claramente
--Vamos Marce, mejor te llevamos al sanador, para que te revise – y todas la miramos muy sorprendidas, pero fue Ginny la que se animo a decirle
--Marieta? Eres tu, - saco la varita y le apunto con ella – dime que hiciste con Marieta impostora –dijo en broma, pero Marieta quedo mas confundida aun y pregunto
--Que? Porque me apuntas? Que hice? – todas reímos muy fuerte y Angela, haciendo uso de todo su autocontrol logro parar mas o menos de reír y decirle
--Desde cuando tu la responsable? – Ríe de nuevo – normalmente eres la más despreocupada.
--Es cierto Mary, solo no te enojes, sabes que bromeamos –dijo riendo Ginny, yo también estaba riendo, pero parte de mi mente, se preguntaba, quien era ese muchacho, que además de todo era Mago, pero nunca en mi vida lo había visto
--Ja Ja Ja – dijo Marieta sarcástica – ahora dejen de reír y llevemos a Marce al hospital … si?
--No, no es necesario, ya estoy bien, pero gracias por preocuparte – les sonrió y me dirijo a mi caballo, el que me espera a unos metros de Ginny, me subo en el y les digo con voz mas firme – muy bien, otra carrera? – les sonrió y se tranquilizan, así que vamos montando de nuevo por el campo
Después de ese día me la pasaba pensando en quien seria el muchacho, no sabia porque, pero me parecía que lo volvería a ver, solo que me desesperaba no saber cuando lo volvería a ver, pero de algo estaba completamente segura, y era que lo vería de nuevo. Además de que era claro que tenía más o menos mi edad, por esto es que también me daba curiosidad, pero los días en la casa de Angela pasaron y sin siquiera pensarlo el día que entraríamos al instituto se acercaba más y más
--Muy bien chicas, tenemos que organizar todo de una vez – dijo Ginny muy decidida – si, es lo mejor. Así podremos estudiar un poco antes de llegar al instituto, no creen?
--Si Ginny tienes todo mi apoyo – afirmo Angela con entusiasmo
--El mió también – dijo Marieta mientras revisaba un libro de pociones – y por un momento todas me miraron a mi, yo como siempre en la luna, no me daba cuenta, hasta que sentí que una almohada se acercaba peligrosamente a mi y logre esquivarla – y tu señorita distraída que opinas?
--No era necesario que me tires almohadas para eso, sabes Marieta – le dije fingiendo muy bien estar enojada, mientras que con un movimiento de mano hice levitar la almohada y se la envié de vuelta, riendo aun más
Después de una estrepitosa pelea de almohadas decidimos ordenar todo y tener nuestros baúles listos para el día en que nos iríamos al instituto
Un día antes de conocer el instituto Pegaso me dio un presentimiento muy raro, que mi hermana gemela también sintió, pero ninguna de las 2 supo como interpretarlo, así que decidimos que el tiempo nos diría lo que pasaría.
Como es de esperarse, nos aparecimos cerca de los terrenos del instituto Pegaso, y una gran parte de profesores estaba presente dándonos la bienvenida e invitándonos a ingresar al castillo, que era mucho mas pequeño de Hogwarts, pero igual de acogedor , las cuatro entramos felices y curiosas, observamos que en las paredes habían toda clase de cuadros, desde como se realizaban conjuros, hasta maldiciones y sus consecuencias, era sin lugar a dudas el castillo que mas cosas me hizo pensar, desde, quiero realizar ese hechizo, hasta. Por Dios quien podría haber inventado un hechizo así, es inhumano.
Justo cuando estábamos a punto de entrar al Gran Comedor vi una cabeza de muchacho que se me hizo muy familiar, pero con la emoción de por fin lograr estudiar lo que siempre quise, solo se me paso por alto, y entramos al comedor, nos sentamos y esperábamos que el director hable.
El director era un hombre muy viejo, con claras nociones de que era un gran auror, porque todas las cicatrices que tenia en el cuerpo, lo delataban. Félix Scamander se presento amablemente y nos dio la bienvenida invitándonos a someternos a la selección de las casas , que en este caso era en cinco, los Fénix, los Dragones, Las Esfinges, las Arpías y las Quimeras, cada uno con características especificas, pero con lo que iba nombrando mas claramente era que quedaríamos en los fénix, así que llamo a todos los alumnos que en este caso éramos tan solo 35 personas uno por uno sin orden aparente, para que metieran la mano en una vasija que parecía ser de oro solidó y tenia una gruesa línea al centro en la que salía claramente la casa a la que ibas a pertenecer, como era de esperarse todas mis amigas y yo, quedamos en la casa de los Fénix, y continuaron con la selección, llamo a Pupita De Lioncourt La que también quedo en la casa del fénix y cuando por fin solo quedaban unas 10 personas, lo note era el muchacho, con el que tuve ese encuentro tan casual, el muchacho de los ojos calipso, lo mire por un momento … y luego el director dijo su nombre Diablitone Himura, mis amigas ni se inmutaron, pero mi hermana noto que lo miraba detenidamente y me dijo
--Es esto? … verdad?
--Me parece que si – le dije restándole importancia
--Y porque el? – pregunto mi hermana muy perspicaz
--No lo se Hermanita, pero puede que lo averigüemos pronto – dije observando la vasija que poco a poco iba formando la palabra Fénix
--Valla, el estará en nuestra casa, esto se pone interesante – ríe mirándolo divertida
--Tal vez mucho mas de lo que imaginas – dije riendo con ella
--Lo que si se, es que pasaremos mucho tiempo con Diabli
--Ni lo conoces y ya le estas poniendo diminutivos a su nombre? – mire a mi hermana mas divertida
--Pero ya lo conoceremos, veras como no le molesta que le digamos así – me miro inocente
--Pues, lo veremos en un momento, porque se esta acercando a nuestra mesa – dije sin perderlo de vista
El simplemente se sentó a unos puestos de nosotras, y se puso a conversar con Pupita, dejándonos a nosotras de lado, sin siquiera observarnos, justo cuando Ginny esta a punto de llamar su atención, después de haber saciado nuestros apetitos, el Director se levanto y pidió silencio con la mirada
-Muy bien alumnos ya hemos terminado de seleccionar a todos para su casas, y hemos disfrutado de un banquete exquisito; como habrán notado cada casa, consta de 7 integrantes , ahora mismo comenzara su entrenamiento primera misión es encontrar su sala común, antes de que sean las doce de la noche, ya que luego de esta hora se activaran las trampas mas peligrosas de las respectivas casas, y estén seguros de que no querrán estar fuera de sus salas comunes cuando esto suceda, tienen una hora listos, salgan.
viernes, 8 de febrero de 2008
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